No vale la pena soñar con la mujer perfecta o con el hombre ideal, ni con el príncipe azul ni con la princesa. Tenemos que saber quienes somos y con quien queremos estar, pero sea como sea esta persona debemos siempre mostrar nuestro mejor lado, nuestras virtudes, pues esta persona, por sí sola ya verá nuestros defectos y los aceptará.






