Quien da más y quien da menos. No importa. Entre sábanas yacemos, en un esquina, en el ascensor. No importa donde estemos. Saliva y sudor, se entremezclan con un extraño olor a sexo sucio e intenso. Podemos parar, pero no queremos, no debemos. No importa. Embestida tras embestida los cuerpos vibran, quien se acuerda de nuestras almas, de nuestros pensamientos atrapados por una educación severa o una religión falsa. Sexo sucio y turbio, sexo que purifica, sexo al fin y al cabo.

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